Ya sabemos que lo que define un buen jamón ibérico es su indudable calidad. No obstante, conviene conocer cuáles son las características que denotan que estás ante un jamón ibérico y no de cualquier otro tipo. ¿Las sabes todas ya?
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Las 3 características de un jamón ibérico
No siempre es fácil distinguir un jamón ibérico a simple vista. Un experto catador de jamones lo reconocerá por si inigualable aroma, su sabor y sus matices, pero cuando no contamos con todo este conocimiento, lo que queremos es que no nos engañen.
La principal garantía de un jamón ibérico es contar con un productor de confianza y calidad, con años de experiencia y tradición a sus espaldas, como Fergoher.
Un jamón ibérico se diferencia de sus semejantes por los siguientes tres aspectos:
- Tiempo de curación. Un jamón ibérico necesita de al menos 20 meses de curación para ser reconocido como tal, independientemente de que cumpla el resto de requisitos. Este tiempo es el que asegura que la carne está debidamente curada y madurada gracias a la salazón.
- Sabor. El jamón ibérico cuenta con un amplio abanico de matices que se pueden degustar en cada loncha, según la zona en la que esté hecho el corte. De hecho, recientemente se ha introducido al jamón ibérico como uno de los alimentos que contienen el quinto sabor, el umami, que últimamente está tan de moda. Esa grasa en la parte trasera de la boca y su intenso sabor, entre dulce y ácido, lo diferencian, sin lugar a dudas, de cualquier jamón serrano.
- Materia grasa. El jamón ibérico es una fuente natural de grasas saludables, ya que tiene una alta concentración de ácido oleico (hasta el 46%). Además, a la hora de elegir un buen jamón, la cantidad de materia grasa de la pieza es clave. La grasa del jamón ibérico se infiltra en cada loncha, y es esta misma la que le confiere ese sabor tan distinguido, ya que a través de ella es por donde se filtran los aromas durante su propia curación.
¿Qué otros factores identifican a mi jamón ibérico?
El principal y más importante es el precinto ibérico. Este precinto de color muestra información sobre el origen del jamón que vas a comprar, y garantiza la raza de proveniencia como 100% ibérico, o en otros porcentajes admitidos por la normativa, y la alimentación que ha tenido el cerdo.
Además, es muy importante que siempre leas la etiqueta que viene junto a tu jamón. Esta incluirá información más amplia sobre el jamón, como el transporte, detalles sobre alimentación, etc.
Y, cómo no, fíjate bien si, además, incluye el sello de garantía de alguna Denominación de Origen. Las D.O. son autónomas de la Norma del Ibérico, así que son un valor añadido a esta. La Denominación de Origen de Guijuelo es una de las más apreciadas en todo el mundo, y pone en alza un embutido hecho de la forma más tradicional, con rigurosos estándar de calidad y asegurando un productazo de inicio a fin. ¿Tienes ya tu jamón listo para comer?