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¿Cómo elegir el mejor jamón ibérico?

por | 13/11/21 | Blog Ibérico

Un jamón ibérico es garantía de calidad y disfrute para el paladar de todos los comensales. No obstante, seguro que en más de una ocasión has dudado sobre cuál comprar. Y es que en el mercado encontrarás desde jamones de distintos tipos hasta formatos diferentes que pueden ser más conveniente según el consumo que le vayas a dar. Aquí tienes las claves para elegir un jamón ibérico a tu medida.

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¿Cuál es el mejor jamón para mí?

Cuando de jamones hablamos, está claro que nuestra primera recomendación siempre va a ser la misma: un jamón ibérico de bellota es inigualable. No obstante, existen otros tipos de jamones ibéricos que varían en cuanto a características y precios que también son una buena representación de nuestros embutidos de Guijuelo y el resto de España.

Antes de nada, es importante que diferencies entre los dos tipos de ibérico que vas a encontrar con más frecuencia: la paletilla y la pata de jamón.

La paletilla proviene de la parte delantera del cerdo, con unos 5kg de peso de media, y la pata de jamón corresponde a la parte trasera, más grande y con más carne (7-8 kg). Ambas partes difieren en sabor, siendo la paletilla de un sabor más intenso por contar con algo menos de acúmulo graso. Sin embargo, en el jamón se pueden encontrar muchos otros matices variados según la zona de corte, lo cual lo hace más rico e interesante.

En cualquier caso, elegir un buen jamón depende de dos factores:

  1. El tipo de consumo que le vas a dar.
  2. Las propias cualidades del jamón.

Por lo que respecta al consumo, hablamos, en general, de si necesitas una pieza entera o partes por peso. En tal caso, también debes elegir si vas a cortar tú mismo el jamón o si precisas ya llevarlo loncheado y envasado, por ejemplo.

¿En qué fijarme para elegir un buen jamón?

Para elegir un buen jamón te tienes que fijar en sus características claves. ¿Y cuáles son? Aquellas que definen la calidad del producto que estás a punto de comprar: el color, el porcentaje de grasa y la firmeza de la carne, entre otros. Aquí los tienes todos.

  1. Precinto distintivo. Toda pieza de ibérico debe llevar su precinto de rigor para indicar el porcentaje de ibérico del producto, que demuestra, entre otras cosas, la raza de la pieza y su procedencia.
  2. Color de la grasa. La grasa saludable del jamón es blanca amarillenta, muy brillante, de forma que cuando lo cortes pase a tener un color casi rosado, prácticamente transparente en la propia loncha. Huye de aquellos jamones que tengan un color de grasa demasiado anaranjado y opaco, ya que podría estar enranciado.
  3. Color del jamón. El jamón ibérico no tiene por qué tener una superficie oscura ni que parezca avejentada. Aunque sea un embutido curado, tu jamón ibérico debe presentarse limpio y, muy importante, sin hendiduras. Eso sí, el cuero debe estar arrugado para asegurar que su curación ha sido óptima y que ha finalizado; así evitarás jamones excesivamente crudos en su interior.
  4. Cantidad de grasa. Cuanta más grasa exterior tenga el jamón, mejor calidad representa. Esto es porque la grasa del jamón ibérica es más fluida y se derrite con mayor facilidad en comparación con un jamón serrano.
  5. Desgaste de la pezuña. El cerdo cuenta con dos partes de pezuña en cada pata. Si ambas están igual de desgastadas, significará que el cerdo ha hecho ejercicio y ha caminado libremente por el campo para alimentarse.
  6. Cuidado con las enfermedades. Presta atención a tu jamón para detectar posibles bicheras, moho o ácaros. El jamón debe haber pasado los procesos de control que garanticen su calidad, pero siempre conviene revisarlos.