Seguro que han sido pocas las ocasiones en las que te ha sobrado jamón ya cortado, pero como sabemos que puede darse el remoto caso, te vamos a contar cómo debes conservar el jamón ibérico. Incluso si se trata de piezas que tengas en tu bodega. ¡Allá vamos!
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Conservación del jamón en bodega
Lo más importante a la hora de conservar el jamón, al igual que con cualquier otro embutido, es cuidar las condiciones de luz y temperatura del lugar en el que se va a almacenar.
En general, las condiciones de conservación de un jamón deben emular a las que ha tenido en el secadero para que se mantengan sus características de textura, sabor y aromas. Estas son:
- Luz indirecta, de forma que los ultravioletas no puedan alterar sus propiedades.
- Temperatura baja, entre los 10°C y 15°C, como en una antigua fresquera natural.
- Ambiente seco, donde no se produzcan corrientes húmedas que alimenten la proliferación de bacterias y moho.
- Cobertura natural, es decir, no cubrir la pieza con plásticos ni otros materiales que no sean los enviados por el vendedor. En Fergoher nos aseguramos de que el papel y la tela del envasado mantenga tu jamón intacto y en perfectas condiciones.
Cómo conservar jamón ya cortado
En el caso de que lo que tengas que guardar sean lonchas de jamón ya cortado, tienes dos opciones:
- Conservarlo en el plato en un lugar seco, fresco y oscuro cubierto por un papel parafinado o, incluso, un trapo de algodón. Si tienes algo de grasa sobrante de la pieza, no dudes en colocarla también encima. Así podrá aguantar un par de días, pero ten en cuenta que el proceso de curación seguirá adelante y podrá alterar un poco su sabor y textura originales.
- Cubrirlo con papel y llevarlo al frigorífico. En este caso, deberás sacarlo un buen rato antes de degustarlo para que se atempere y recobre al máximo su sabor y textura.
TRUCO: A temperatura ambiente, evita cubrirlo con papel film o con papel de aluminio porque no permite que el jamón respire, acumulando la humedad y haciendo que prolifere el moho.
También es una opción recomendable envasarlo al vacío si tienes la oportunidad. Esta es la forma en la que se hacen los envíos de embutido ya cortado porque, precisamente, permiten preservar sus características de la luz, el aire y la temperatura exterior, evitando procesos oxidativos que puedan cambiar sus cualidades.
Además, la opción del envasado al vacío es muy cómoda para abrir y consumir, a la misma vez que puedes despreocuparte algo más por la fecha en la que vayas a darle debida cuenta a tus paquetes de jamón.
¿Se puede congelar el jamón ibérico?
Te lo diremos en una palabra: ¡sacrilegio! Si bien es cierto que en más de alguna ocasión has sucumbido a esta posibilidad, deséchala cuanto antes de tu mente. El proceso de congelación hace que la carne adquiera mucho más porcentaje de agua, haciendo que se reblandezca al descongelarse antes de su consumo. Además, recuerda que lo ideal es consumir el jamón a temperatura ambiente, por lo que el mero hecho de enfriarlo ya puede provocar alteración en aromas y sabores.
Antes de someter a un buen jamón ibérico a la congelación, opta por alternativas más adecuadas como el envasado al vacío que te hemos comentado anteriormente.
¿Cómo puedo guardar otros aprovechamientos del jamón?
Si acabas de terminar de cortar tu pieza de jamón y has aprovechado para hacer taquitos, has roto los huesos y demás, tu mejor opción es la misma que comentábamos anteriormente: envásalo al vacío, utiliza un rotulador para marcar la fecha en la que has hecho el envasado y guárdalo en la nevera en una zona menos fría. Recuerda que lo ideal es una temperatura de entre 5°C y 10°C.
Al igual que con otros envasados, es preferible que saques tu jamón envasado unos 30 minutos antes de consumirlo.
Si se trata de los huesos, estos sí que puedes congelarlos. Perderán un poco de su sabor durante la congelación, pero seguirán siendo aptos para dar un buen punch ibérico a tus caldos, cocidos y preparaciones de olla.